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Botxotik Ziberespaziora

Ez adiorik, Patxi

Joder, Patxi; eso no se hace. O tal vez debiera decir carallo, que leí que lo recomendaban como palabra de origen gallego a incluir en el español, y tal vez eso también lo hubiésemos comentado en ese próximo encuentro pendiente o en ese abortado viaje a Ourense tras tu caída. Que está bien que tomáramos un pote virtual en videollamada el sábado pasado y luego un intercambio de mensajes riéndonos... Pero han quedado tantas cosas por decir, tantos vídeos que enseñar, tantos viajes y comidas por hacer, tantas botellas por descorchar... Hasta, quién sabe, una Copa por celebrar.

Por Pozas, celebrando una victoria europea del Athletic en 2009

Ha habido quien me ha pedido que traduzca lo que escribí en mi otro blog, Ikasle eta Irakasle, pero, no sé por qué, aquí me sale una conversación contigo. Continuación de una de tantas, pero sin copa de por medio esta vez. Copa física compartida debería decir, porque intuyo que habrá muchos brindis en tu memoria a partir de ahora. O que siempre nos acordaremos de ti cuando descorchemos una botella. 

¿Brindis en tu memoria he escrito? Todavía no me hago a la idea, aunque ha pasado una semana. Pienso si no aparecerás riendo, así como de repente, enseñándonos en un vídeo en tu teléfono las que hemos liado estos días, raros, confusos. Y es que tu marcha, física, parece otra pesadilla en estos tiempos de estar confinados en casa. Sí, en esa especie de solidaridad contigo y con tu escayola con la que bromeábamos la semana pasada que tan alejada nos parece ahora. 

La verdad. He revisado el blog y solo he encontrado una mención a ti, y es de 2007. Sí, de aquellas catas que organizamos en el Txoko, txoko en el que entramos como socios a la vez (y siempre recordábamos la anécdota con Rodito, el carni, cuando en la visita previa antes de preguntar por nuestros trabajos nos dijo que ya nos enseñarían a cocinar ). Sí; aquellas catas en las que Inixio te dijo cuando comentaste lo de "ligero aroma a bayas" que cómo iba a decir qué era si no sabía qué eran las bayas (bueno, algo así; tampoco tiene tanta importancia aunque seguro que tú te acordarías) y trajiste en la siguiente sesión unas para que oliésemos.  O cuando en el txoko te preguntaba a ver qué hacía yo y me respondías "txakoli frío en mi vaso, que tardas demasiado en picar el ajo y lo dejas desigual encima" (eso sí, luego me tocaba cuadrar las cuentas). Incluso estoy viendo tu sitio habitual en las comidas de socios en el Txoko y creo que en un tiempo nadie ocupará ese sitio en la cabecera de la mesa en la parte de la tele, al estilo del homenaje que se hace cuando se retira el número de una camiseta de un deportista. 

Y hablando de vinos. Hemos probado unos cuantos contigo ¿eh?. Porque menuda cata que nos preparaste con el vino peleón de Matute, el de la bodeguilla de Basurto, notando el toque de roblina y cómo degradaba aquel brebaje la oxidación. O aquella vez que te presentaste en nuestra casa con un Murua Reserva del 70 ya casi descatalogado. O cuando para sorpresa de Idoia, sacaste un vino de su mismo año de nacimiento y dijiste que a ver quién estaba mejor conservado. O cuando decías que merecía la pena gastar en algo, y te hacíamos caso claro, y otras veces decías que ni pensar, que lo supuestamente barato era un engaño. Y en este campo también me dejas huérfano: ¿a quién llamaré o mandaré un mensaje para pedir consejo sobre qué comprar?

En el último viaje tomando una sidra en Unquera. Y sacando parecidos razonables al "Isidrín", el aparatejo de escanciar
Por no hablar de los viajes. El último a Asturias, aquél a Perigord el año pasado, algunos a Portugal y hasta con la familia... Cuando Eneko cabía en dos sillas tumbado y aprendió a comer percebes y te ponía en tu plato las almejas que había comido, o el cumpleaños de Garazi con aquel camarero que enseñaba en las fotos la etiqueta de la botella (no me extrañaría que te acordaras todavía del restaurante, del nombre del camarero y hasta del vino incluso) pero la liaste para que apagaran las luces y entonaran un "parabens a voçe"... Y que te rompiste un dedo en aquel viaje jugando con un balón de playa. Y aquel otro año, 2009 diría, en la casa con piscina que insististe en coger, que yo te decía a priori si merecía la pena y acabamos casi arrugados de tanto estar en ella...

Portugal, 2009
Vamos, que esperaba que tu vuelta a este otro txoko virtual, que no sé si leías por cierto, fuese por algún buen motivo; no sé, tu nombramiento como cónsul honorario de Portugal por ejemplo. O por otro premio como sumiller. Pero no. Y reconozco que me ha emocionado que hayas salido esta semana en el Jantour de El Correo y hayan hablado de ti en La ruta slow  pero no me gusta la razón. Y hasta ha quedado pendiente la grabación de ti cocinando para un programa de ETB. 

Como sigo escribiendo y me temo una colleja por tu parte como no pare con los recuerdos, voy a acabar tomando prestadas las palabras que te dedicó Mikel Díaz de Argandoña en su muro de Facebook. Una nota de cata muy particular y que te resume bien.
Maduro, equilibrado, sutil, con magnífica acidez... ENORME. Como tú, Patxi. Me han desconcertado ciertas notas salinas. Hasta que he descubierto que alguna lágrima se ha deslizado en la copa. En cada descorche aflorará tu recuerdo. Hasta siempre, amigo.



Besarkada erraldoia, Idoia. Ez adiorik, Patxi.

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